Me sonríes desde el cielo… lo sé

Es difícil continuar con tu vida cuando no quieres hacerlo, toda esta situación me a rebaso sobremanera, las cosas no debieron ser así, muchas cosas debieron ser diferentes y mejores, lo malo del hubiera, hubiera elegido mil posibilidades distintas a como fueron, pero eso no existe, sé que debo continuar adelante pero no sé cómo hacerlo bien.

Lo intento pero siempre vuelve algo que me recuerda que jamás te volveré  a ver, que perdimos mucho tiempo que las cosas no debieron ser así.

Quiero escribir tal cual fue esta experiencia, con la esperanza de que al recordarla nuevamente no me duela y me paralice como lo ha seguido haciendo hasta ahora, ya son casi 4 meses en los que aun cuesta no odiar a la gente, si “odiar” es una palabra muy fuerte pero desafortunadamente no encuentro otra que mejor describa lo que siento.

Aquella tarde en que me avisaron, aun cuando me dijeron la gravedad del problema y yo de inmediato supe que sería casi un milagro verte salir adelante; trate de guardar la calma lo más que pude pues tenía a mi mama al lado preguntante y pregunte por que tantas llamadas, porque el hacer preguntas sobre tus papeles y cosas sobre ti, no me atrevía a decirle nada porque sabía cuál sería su reacción y yo no estaba preparada para dar esa noticia yo sola. Fue uno de los días más largos de mi vida y aun así fue muy rápido, cuando llego mi hermana y le dimos la noticia juntas supimos que mi mama era más fuerte de lo que pensábamos, pues en apariencia trato de tomar las cosas con más calma de la que la creímos capaz.

Al día siguiente llega “P” a decir que tendríamos que ir mi mama y yo a quedarnos durante el día al hospital para verlo y despedirnos, fue muy duro escuchar eso pero a pesar de eso tratamos de ser fuertes y aceptarlo porque tú eras así, FUERTE y de haber estado ahí con nosotras no hubieras dicho que siguiéramos luchando, siendo fuertes y seguir sonriendo a pesar de la situación, así tratamos de vivir durante los siguientes días, aquel día yo no pude verte porque tuve que ir a arreglar lo del seguro para trasladarte, pues apenas habían pasado 2 días desde que te internaste ahí y la cuenta ya era demasiado exorbitante, quisiera haberte contado la nueva experiencia que tuve al subirme a una moto y que jamás creí hacerlo, mientras iba ahí fue algo raro pues no sentí el miedo, no sentí nada… Eso me sorprendió un poco cuando caí en la cuenta de que por momentos dejaba de sentir.

Mientras estuvimos en la sala de urgencias veíamos a algunos que estaban rodeados de familiares e incluso gente que había volado desde Cancún solo para ver a su familiar internado de igual forma en terapia intensiva contigo, no pude evitar sentir envidia, de ver como la demás gente no estaba sola y familiares iban y venia durante el día o la noche acompañando a los demás familiares, rezando y brindando apoyo a los familiares que se quedaban de guardia así como nosotras estábamos.

Durante los dos días siguiente nos turnábamos durante el día o la noche para quedarnos con,  “B”, “C” “P” y yo. A mi mama ya no la pudimos llevar pues además de que el clima estaba muy malo, mis hijas, la distancia y el dinero eran mucha. Además de que le afecto verte así, yo volví a quedarme durante la noche, 5 días después de tu ingreso  hasta entonces no te había visto, aquel día por la mañana muy temprano yo iría nuevamente a tratar de arreglar los papeles del seguro pues la cuenta seguía subiendo y no teníamos como solventarla, “M” había quedado de ir a quedarse mientras yo arreglaba eso, pero justo a las 5 de la mañana me avisan que no iría, solo porque no quiso, poniendo de pretextos a sus hijos y la escuela, la distancia, en fin las excusas le sobraban, no era su obligación pero si eras su suegro así que no creímos que era necesario pedírselo, pero no como siempre egoísta no ayudo, ya no fue aquel día a arreglar lo de los papeles, más tarde me avisaron que te habías puesto más grave y que si avía un próximo aviso entonces tendría que esperar lo peor, justo en ese momento suena el celular y yo llorando basto con decirle a mi hermana para que la poca gente que realmente le importabas estuviera ahí en menos de dos horas, solo 7 personas estuvieron ahí conmigo esperando a que nos dieran noticias, ya fuera para bien o para mal, 7 de toda nuestra “familia” tías y tíos, hermanas de mi mama, nadie fue, mis padrinos a pesar de que decían estar siempre al pendiente de cualquier cosa que se presentara no fueron más que una vez y jamás los volvimos a ver.

Afortunadamente aquel día no pasó nada más grave y cuando por fin pude verte, parecidas solo dormido, a pesar de los tubos y las sondas que tenía parecía que estabas dormido, fue tan fuerte verte de esa manera y tratar de poner una cara tranquila frente a todos, no podíamos derrumbarnos por nada, teníamos que hacer lo que tu hubieras hecho. Los días siguientes tuvimos que elegir quedarnos por las noche “P” y yo porque por el día pedían medicinas que eran demasiado caras y que nosotras no podíamos pagar, tu sabes que nosotras nunca hemos tenido dinero de sobra y que yo no trabajo, por eso elegimos quedarnos por las noches porque para mis primos era más pesado, aun así pedían medicinas pero ya no eran tantas y no del diario, solo una de mis tías, hermana de mi mama fue a quedarse algunas ocasiones y siempre estuvo al pendiente, una de esas veces se quedó en urgencias y la segunda en piso, ya contigo; sé que debió de ser duro para ella verte así y que la impresiono demasiado verte así, porque después de eso ya no regreso a cuidarte, pero aun así se lo agradezco porque fue la única que estuvo ahí apoyándonos y al menos llamaba y seguía al pendiente, no la culpo, fue una impresión demasiado fuerte cuando te pasaron a piso pues los doctores ya no daban esperanzas y mi tío “M” que era el que pagaba todo e incluso a mi primo para que se quedar por el día, hablo con nosotras y nos dijo que aun cuando despertaras la calidad de vida que te esperaba no era la que ni en tus peores pesadillas hubieras querido, claro que le dimos la razón  un derrame no es cualquier cosa, las cosas no eran sencillas, dejar morir a una persona que amas , porque la amas; no es fácil de hacer, eso no lo supo mi mama por que no estábamos seguros de que lo entendiera, además nos lo pidió mi tío, por muy cruel que se oyera sabíamos que tenía razón, pero tú a pesar de seguir grave y sin estar recibiendo el tratamientos seguías luchando, el verte así postrado en la cama con los ojos abiertos pero sin mirar realmente  fue una experiencia así de terrible, que no pudieras moverte, no respirabas siquiera por ti mismo, hasta que un día me llamaron diciendo que habías reaccionado que estabas consiente a pesar de que no podías ni hablar, entonces las esperanzas regresaron para todos, mi tío volvió a pagar medicinas y nosotras a movernos para tu traslado.

Recuerdo cuando llegue esa noche, tenías los ojos abiertos, no quería creer que realmente habías reaccionado pero así fue, me acerque y te pregunte si sabias quien era, tu sonreíste y yo no  pude aguantarme las ganas de llorar, ahí frente a ti, llore lo que no había llorado en los días pasados, pues en casa no podía llorar en la casa, tenía que ser fuerte para darle ánimos a mi mama, mi hermana se estaba derrumbando, lo  note, ya no podía decirle nada porque de inmediato se ponía a llorar y todos los notamos, esa vez te hable, te dije lo mucho que te quise y que le echaras ganas, que afuera todos lo estábamos esperando y que nos tenía que llevar a pasear como antes lo hacía, que aunque fuera al cerro pero tenía que hacerlo, que sabía que estabas sufriendo y que no debía ser fácil pero que había demostrado ser un hombre más fuerte de lo que creíamos, pues aun sin recibir tratamiento tu seguiste luchando y así seguiríamos contigo hasta el final de esta pesadilla.

Habían pasado 15 días desde que todo comenzó pero para nosotros ya parecían meses, mientras todo pasaba yo busque ayuda para arreglar lo de la cuenta ya que en 15 días la cuenta ya iba en 150 mil pesos y subía como la espuma, por eso era tan importante arreglar lo del seguro ya que no sabíamos cuánto tiempo más estarías en el hospital, los únicos con los que recibí la ayuda fue con los de derechos humanos, lo primero que hicieron fue presionar al seguro para que lo dieran de alta y después te fuera a ver el médico para tu traslado, aquella vez el medico se negó al traslado por tu gravedad, pero no nos dimos  por vencidos y seguí insistiendo, ya había arreglado nuevamente otra cita, pero para lo del temblor y las cosas se pusieron feas aquí, aquel día a mí, me tocaba ir a quedarme en la noche, mi mama preocupada como siempre no me dejo ir pero tampoco me sentía bien dejándote solo por la noche y menos después del temblor, le pedimos a un amigo de mi hermana que él se quedara y acepto, pero al llegar al hospital se ofreció de voluntario para llevar a los doctores a las zonas de derrumba; para cuando regreso a las 9 de la noche y fue a registrarse le dijeron que ya había alguien con él, eso nos desconcertó a todos puesto que no había nadie con él, mi primo que era el único que se quedaba durante el día y todos los días, se había ido desde las 4 de la tarde por lo mismo del temblor pues también estaba preocupado de cómo estaban las cosas en su casa y no podía comunicarse, yo obviamente no era y nadie más nos ayudaba, fue algo muy extraño pero jamás supimos quien se quedó con el aquella noche.

Después del temblor ya no hubo noticias del seguro y la vimos muy difícil, mi tío dijo que tendríamos que esperar y haber que pasaba, a veces nos decían que ibas bien y otras no, pero no dejabas de luchar, así que nosotros no podíamos dejar de hacerlo.

Había pasado ya un mes desde que ingresaste a la cruz roja y la cuenta seguía muy alta, pero nada podíamos hacer, no podíamos trasladarte y no teníamos dinero ya, fue cuando volvieron a llamarme los de derechos humanos y volvieron a moverse, lograron tu traslado al seguro más cerca de la casa y parecía que todo estaría mejor, pues mi tío ya estaba pensando en sacarte de la clínica para llevarte a un hospital a Cuernavaca y que comenzaras con tu rehabilitación, pero desafortunadamente no fue así, al principio te llevaron a urgencias, cosa que nadie considero pues creímos que irías a piso de inmediatos, ahí fue otra lucha para lograr pasarte a piso pues nos daban de 5 a 10 días para pasarte y sabíamos que en las condiciones de urgencias no durarías mucho, aquella vez que te vi en urgencias me arrepentí como no tienes una idea de haber hecho hasta lo imposible por trasladarte, pero no teníamos otra alternativa, las cosas no se nos pintaban bien, pues no decían que si fallecías en la cruz roja y no pagábamos la cuenta nos olvidáramos de reclamar tu cuerpo, eso fue un golpe que mi mama no soportaría y por eso la urgencia de sacarte de ahí. Al menos en eso los de derechos humanos también nos ayudaron, lograron tu traslado y no tuvimos que pagar un peso más a parte de los 10 mil que juntamos mi hermana y yo, al final la cuenta había sido de 211 mil pesos, una cantidad que ni en sueños hubiéramos tenido.

Los 15 días restantes en los que estuviste en la clínica fueron igual de pesados, porque siempre iba con el miedo de no saber cómo te encontraría aquel día, ya que había días buenos y días malos, fue muy triste la verdad, el amigo de mi hermana me dijo unas palabras que mi hicieron comprender que a pesar de que yo estuve ahí contigo desde el principio y hablaba contigo , necesitaba pedirte perdón por todo, así como perdonarte, jamás se me habría ocurrido hacerlo y no sé porque, creí que el estar ahí era suficiente, pero no fue así, claro que me libero hacerlos, lloramos y reímos juntos, te mostré fotos y te conté cosas en las que no estuviste presente en los últimos 5 años, jamás entendimos porque si jamás hubo algún problema con mi mama simplemente te alejaste de ella y de nosotras también, sabíamos que habías tenido hijas con otra mujer y que aquella mujer era una mujer de cantina, pero a pesar de todo las niñas eran tu preocupación.

Tuvo que pasar todo esto para enterarnos de que tu no vivías con ella y que solo ibas cada 8 días a ver a las niñas que ella era una mala mujer y que te preocupaba el bienestar de las niñas, tuvimos que jurarte que velaríamos por ellas para que no te llevaras ese peso y a pesar de todo lo tratamos de cumplir. Recuerdo que cuando te mostré las fotos de tus nietas llego una enfermera y vio sorprendida que tu mirabas muy atento las fotos, eso me hizo sentir bien, orgullosa porque todos creían que no entendías nada y les demostraste que sí, muchas veces me quede sosteniendo tu mano sentada al lado de tu cama y recuerdo como me la apretabas, como la primera vez que lo hiciste yo no quise creerlo y creí que era mi imaginación, pues los doctores dijeron que no despertarías en menos de una semana y eso si llegabas a despertar y lo hiciste en 3 días, dijeron que no reaccionarias y lo hiciste, dijeron que no podrías mover nada a menos que fuera con terapia y moviste la mano nuevamente, también supe que ya comenzabas a querer hablar, pero con todo y esto también nos dijeron que tu salud se deterioraba cada día mas y que sabían porque continuabas aquí, ahora sabemos que al que esperabas era a mi hermano, y que aunque fuera solo una vez tuvo la oportunidad de hablar contigo, pedirte perdón y perdonarte de cualquier cosa. Lo supimos porque la primera y única noche que el paso contigo, tú ya no despertaste, nos quedó el consuelo de que aunque fuera tu muerte no la sufriste, pues te fuiste dormido y así te quedaste.

Tu velorio fue algo muy duro también pues aun cuando ya estábamos preparados para este momento una vez más nos demostró “los supuestos amigo y familia” que no teníamos a nadie de verdad. La gente que pensaba ir como mi suegra era solo por darse la importancia de arreglar una ayuda, no porque lo hiciera de corazón, la demás era por morbo o la esposa de mi tío que tuvo problemas contigo por defendernos, no les quisimos darles la satisfacción de verte así, por eso decidimos llevarte a casa de mi abuelito donde nadie sabía dónde era y solo los que realmente nos dolía estaríamos, como era de esperarse estuvimos solos. La vida de verdad no dio una lección muy dura pero a pesar de las circunstancias nosotras estuvimos contigo, te amamos y al menos mi conciencia puede estar tranquila porque no creo que haya quedado asuntos pendientes, mi hermana dice que no cree en Dios, yo no te puede decir que lo haga, pero tengo que hacerlo, porque es la única esperanza que tengo para volver a estar contigo, la gente que considere amiga ya no lo es más, ya sea por lejos o por cerca, no estuvieron conmigo, desde que todo empezó solo lo supieron unas cuantas personas a las que considere amigos, no esperaba nada y eso fue lo que recibí nada, al principio estaba enojada con Dios y el mundo, ahora sé que no es con el mundo, pero si con la gente, que conozco, amigos que demostraron no serlo, familia que tampoco lo es, lo único que me dejo esto es darme cuenta que hay que aprovechar cada minuto para disfrutar de la gente que realmente te importa, pero también que no hay que dar nada por nadie que no lo merezca, una de las cosas que cambio fue con “M” por ejemplo, yo iba corriendo siempre que me lo pidiera, ya sea por sus hijos o hacer un mandado, pero desde que demostró que ella no aria lo mismo deje de hacerlo, los amigos se volvieron conocidos  y solo una amiga que se enteró el mismo día fue la que estuvo ahí conmigo sin importarle nada.

Sé que necesito ayuda pero no sé cómo ni que, solo sé que la gente es cruel y es egoísta, porque también hubo malos comentarios, acerca del porque estábamos ahí contigo si tú ya te habías ido de nuestro lado.

Como tiene razón eso de que en la cárcel y en el hospital uno se da cuenta de quién es realmente tu familia y amigos, puedo decir que no tengo una familia muy chiquita y amigos solo una.

Un comentario en “Me sonríes desde el cielo… lo sé

  1. Una situación realmente dificil amiga, solo si haz pasado por algo así logras entender muchas cosas… que un familiar tuyo este en el hospital es realmente complicado, y definitivamente es allá donde se conocen los verdaderos amigos… pido a Dios que te mucha fortaleza para salir adelante, para volver a creer y tener esperanza en ti misma… te quiero mucho y lamento la distancia que nos separa… trata de no ser tan dura en juzgar a la gente, muchas veces el trabajo, la misma situación nos dificulta ir hacia donde un amigo nos necesita, pero nuestro corazón y nuestras oraciones siempre estan con esa persona… cuando mi marido estuvo en el hospital solo mi familia mas cercana fue a verme y a acompañarme, pero yo quiero creer en la gente y en Dios… te quiero mucho….

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